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Tratamientos psicológicos y (4)
 

Terapia de Aceptación y Compromiso (García Higuera, 2003)

    Integra el tratamiento de Van Riper con la Terapia de Aceptación y Compromiso (TAC) en la Terapia Cognitivo-conductual de la tartamudez.
     La TAC procede de la terapia cognitivo-conductual, es decir, de la Modificación de Conducta, pero sigue un planteamiento flexible. Propone centrar la vida en los propios valores, aceptando el sufrimiento que conlleva intentar conseguirlos. Si nos habituamos al sufrimiento que produce la ansiedad, si no reaccionamos huyendo o luchando contra la tartamudez, la ansiedad acabará extinguiéndose. Se diseñan ejercicios experienciales personalizados, metáforas y paradojas.
     El objetivo de la TAC es un tartamudeo fluido y sin ansiedad. Se trata de que el tartamudeo deje de interferir con los valores y aspiraciones que mueven la vida del tartamudo. No se trata de aprender formas de lucha mejores y más efectivas, sino de abandonar la lucha y aprender a convivir con la tartamudez. Para ello propone una serie de pasos, tomando como referencia las fases del tratamiento de Van Riper (identificación, desensibilización, modificación y estabilización) y comenzando por un primer paso que la TAC llama de desesperanza creativa y que consiste en que el tartamudo tiene que abandonar la esperanza aportada por sus esfuerzos y aceptar el sufrimiento.


Los Grupos de Autoayuda

    Los Grupos de Autoayuda en Tartamudez se pueden entender como un apoyo psicológico y social a las personas con tartamudez y sus familias. Este apoyo, que nos damos los tartamudos a nosotros mismos, puede ser un complemento al tratamiento médico, psicológico o logopédico que el tartamudo o su familia estén llevando a cabo, o simplemente un lugar de encuentro entre tartamudos, profesionales o personas fluidas interesadas en la tartamudez. También puede ser un medio que ayude a la necesaria transición entre el tratamiento desarrollado en las paredes de la clínica y la generalización de lo aprendido a un entorno más abierto y natural.
     En los Grupos de Autoayuda se ofrece apoyo e información a sus miembros y, sobre todo, se crea un espacio de libertad, donde tartamudear no sólo no es un problema para los interlocutores, sino que es la forma normal que tenemos para comunicarnos. Es decir, en este espacio se crea un ambiente propicio para aplacar, e incluso dominar, a nuestra bestia más temida: la ansiedad. Sin ansiedad no se garantiza que, de repente, desaparezcan las disfluencias, pero sí es seguro que se elimina el sufrimiento. Y, aunque sólo fuera por eso, los Grupos de Autoayuda ya tienen razón de ser.
     Además, como bien dice nuestro amigo y maestro Pedro Rodríguez, "cuando el tartamudo se decide a hablar de su tartamudez se les quita un gran peso de encima, la tartamudez empieza a desmitificarse y se inicia un proceso de revalorización de la autoestima, de reconsideración del valor de las reacciones del otro y de revisión de las propias emociones".
     Precisamente Pedro Rodríguez creó hace unos años un Grupo de Apoyo Virtual, una modalidad de los Grupos de Autoayuda a través de Internet, utilizando el correo electrónico como medio de comunicación entre los participantes. Esta nueva forma de "terapia grupal a distancia" abre sin duda nuevas expectativas en el conocimiento y el abordaje de los factores psicosociales de la tartamudez.


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Fernando Cuesta Momblona