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2.- EL PROFESORADO ANTE LA TARTAMUDEZ

En casos de tartamudez, el profesorado con frecuencia no sabe qué hacer, no sabe si sus comportamientos son los más adecuados para ayudar a su alumno/a y pueden sentirse un poco perdidos ante latartamudez.

Es una experiencia común a la mayoría de los maestros/as y es normal que sea así porque la tartamudez, tras su aparente simplicidad, resulta engañosa y compleja. Algún estudioso experto en el tema llegó a decir que era “un puzzle al que todavía le faltaban muchas piezas”.

Y es que a cualquiera que se acerque a este problema se le ocurren preguntas que no tienen respuesta porque hay muchos aspectos fundamentales de la tartamudez que todavía se desconocen.

 

¿Por qué tartamudea vuestro alumno/a? ¿Por qué unas veces tartamudea y otras no? ¿Dejará de tartamudear? Son algunas preguntas a las que nos tenemos que acercar con pocas certezas. Cuando no se conoce un tema surgen muchas explicaciones posibles, hipótesis, creencias... pero algunas no son fiables. Vamos a tratar de comprender con este documento un poco mejor la tartamudez y, sobre todo, vamos a intentar ofreceros una forma de actuar ante ella. Situaremos la tartamudez en un marco amplio de actuación considerando tres protagonistas:

El alumno/a

La familia

El entorno, entre los que se encuentran los iguales y el profesorado

El análisis de las reacciones ante la tartamudez puede servirnos para encontrar la mejor forma de ayudarle.

En primer lugar nos ocuparemos de las reacciones del niño/a. De todas las reacciones ante la tartamudez las de vuestro alumno/a son las más importantes y por eso os animamos a observarle con detenimiento.

Su forma de reaccionar va a depender, en parte, no totalmente, de la de su entorno. Es decir, él aprende a reaccionar ante la tartamudez observando las actuaciones de sus interlocutores, pero al mismo tiempo tiene una manera de ser determinada. Todas las personas tenemos un temperamento que explica nuestras reacciones y vuestro alumno/a también. ¿Cómo vive él la tartamudez? ¿Qué piensa de la tartamudez? ¿Cómo reacciona ante ella?... Haced un esfuerzo para descubrir esto.

Generalmente los niños/as no darán su opinión con palabras, a veces no tienen nuestra conciencia del problema ni nuestros recursos para expresar opiniones y sentimientos.

En ocasiones nos envían señales que van incorporando en su comportamiento, pero son señales que muchas veces pueden pasar desapercibidas para todos. Así, va tomando conciencia de su tartamudez sin que nos demos cuenta. Evita hablar, oculta su dificultad, siente vergüenza, aprieta más los labios, tiene miedo a hablar... Tenéis que tratar de poner palabras a ese mensaje silencioso que el niño/a va enviando día tras día. Hacedlo. Podría ser algo así:

  • “Me cuesta hablar”
  • “Esta forma de hablar no gusta a nadie, ni a mamá, ni a papá”,
  • “Mis compañeros se ríen de mi forma de hablar y por eso en clase no hablo casi nunca”,
  • “¿Por qué se fijan en cómo lo digo y no en lo que digo?”
  • “A mí no me gusta tartamudear y a veces mi profe piensa que lo hago a posta”

Tratad de conocerle y llegar a su mundo de niño. Muchas veces se olvida que tras la tartamudez también hay un niño/a que carga con ella.

¿Le preocupa a vuestro alumno/a la tartamudez? ¿Está empezando a preocuparle?Tened en cuenta que la tartamudez es sólo una característica entre varias. Él es más que su tartamudez y si ésta le preocupaentonces todo en su vida empezará a girar, como una noria, en torno a ella. Cuando alguien está preocupado por un problema lo que necesita es compartirlo con alguien y sentirse aceptado y apoyado.

En segundo lugar nos ocuparemos de la familia. Debemos de saber qué piensa la familia sobre la tartamudez, sus sentimientos y expectativas. De las reacciones que tengan los padres y/o madres se derivará una mayor o menor aceptación del problema por parte del niño/a, y eso influirá en su vida escolar.

Muchos padres y/o madres piensan que su comportamiento perjudica al niño porque creen que reaccionan mal ante la tartamudez. Esto les hace experimentar un sentimiento de culpa. Sin embargo, hoy sabemos que el comportamiento familiar no puede explicar por sí solo la tartamudez. La tartamudez es anterior a las reacciones. La familia no causa la tartamudez, pero en su mano está ayudar al niño/a, lograr que su vida no gire en torno a ella. A continuación escolar.

Hasta aquí hemos revisado las reacciones del alumnado. Ahora, nos ocuparemos de un aspecto muy importante para entender la tartamudez: las reacciones del entorno.

¿Sabéis por qué preocupa tanto a los padres y madres la tartamudez de sus hijos/as? Porque la sociedad tiene una imagen muy ridícula y negativa de este problema de comunicación. Los chistes sobre la tartamudez, los humoristas imitando bloqueos y repeticiones para cosechar risas, los actores representando una y otra vez papeles de personas tartamudas que son medio estúpidas… Es necesario cambiar esta imagen negativa porque nos afecta a todos.

Lo relevante de una dificultad, a menudo,no es la dificultad en sí misma sino los sentimientos de inferioridad que genera por las reacciones de los otros ante la diferencia. No solo es importante la reacción de la familia, los otros interlocutores también reaccionan y es que la tartamudez no deja a nadie indiferente.

Las reacciones del entorno molestan, especialmente algunas. En realidad la forma de reaccionar del entorno suele preocupar a los padres y madres tanto como la forma de hablar del niño/a. A algunas familias les duele profundamente porque les lleva a pensar que su hijo/a va a sufrir en la vida. La tartamudez tiende a aislar a quien la padece y también a los familiares que le rodean.

Como es evidente, el papel de los compañeros/as será de vital importancia ya que son unas de las personas con mayor relevancia en la vida del niño/a.

En suma, el entorno también forma parte del problema. La tartamudez entonces está en la boca de vuestro alumno o alumna pero está también en la mente de los demás y se comparte con todos los que leescuchan hablar. ¿Por qué? Porque todo el mundo reacciona ante la tartamudez y esas reacciones son el andamio con el que se construye el gran edificio de la tartamudez.

Hasta aquí hemos intentado crear un marco para entender la tartamudez del alumnado como un problema compartido por todos.

Las reacciones ante la tartamudez no lo son todo (sólo un andamio en la construcción de un edificio) pero sí representan el componente que nos implica directamente en el problema y por ello debemos cuidarlo si queremos ayudar. Por lo tanto, vuestras reacciones y las del entorno no son la causa de la tartamudez, pero son el aspecto al que debéis atender para ayudar a vuestro alumno o alumna.

 

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