Contenidos > 3. Recursos para la intervención > 3.2. Guía para el profesorado > 1. La tartamudez en el desarrollo del lenguaje

1.- LA TARTAMUDEZ EN EL DESARROLLO DEL LENGUAJE

¿Qué es la tartamudez?

Entendemos por tartamudez una alteración de la comunicación que se caracteriza por dificultades en la fluidez del habla, tales como repeticiones de sílabas, prolongación de sonidos o bloqueos.

Se define como un problema de comunicación porque aparece en la interacción con otras personas.

Las interrupciones son involuntarias y pueden venir acompañadas de gestos o tensiones en la cara o en otras partes del cuerpo. Todo esto puede provocar dificultades y frustraciones, que pueden llevar al niño/a a tener miedo a hablar y a sentir vergüenza o culpa. En estos casos es posible que el niño/a que tartamudea tienda a evitar algunas situaciones comunicativas, como hablar por teléfono, hablar en grupo, etc.

Desarrollo del lenguaje.
Muchos niños y niñas escolarizados en Educación Infantil presentan problemas de fluidez en su habla. Estas dificultades se pueden considerar normales si tenemos en cuenta que alrededor del tercer año de vida el desarrollo del lenguaje del niño presenta tres grandes avances:

1.- Mejoran sus habilidades motoras, lo quele permite avanzar en la pronunciación de los sonidos del habla, combinándolos para formar sílabas y palabras.

2.- Aumenta su vocabulario, sus frases son más largas y más complejas.

3.- Aprende las reglas conversacionales y el respeto de turnos en los diálogos.

Estos avances se dan en un medio donde también incide el desarrollo emocional y afectivo del niño y que tiene que ver con el tipo de estructura familiar, la actitud de los padres y/o madres, el ritmo de vida, etc.

A lo largo de esta evolución, las características de estas habilidades (lingüísticas, intelectuales, motoras, sociales y emocionales) influyen en el desarrollo de la comunicación. De igual manera, los errores normales de fluidez en Educación Infantil estarán en relación con las dificultades que encuentre el niño/a en estas áreas. Por ejemplo, el niño puede cometer errores porque aún no domina la coordinación de los órganos fonoarticulatorios o no recuerda la palabra precisa o se siente inseguro ante el interlocutor/a. De esta forma, las disfluencias pueden ser un componente no sólo normal, sino bastante habitual durante el desarrollo del lenguaje.

 

Pero la cosa se puede complicar ¿CÓMO?

Hemos visto que el niño/a va avanzando en sus capacidades y cada vez es más hábil para comunicarse mejor, pero estas habilidades pueden ser suficientes o insuficientes dependiendo de las demandas, también crecientes, a las que el niño/a tenga que irse enfrentando.

 

¿De dónde proceden estas demandas?

1.- Demandas de su propio desarrollo:

  • Capacidades individuales determinadas biológicamente.
  • Órganos de fonación en constante crecimiento.
  • Secuencias de habla cada vez más complicadas fonológica, sintáctica y semánticamente.
  • Recursos intelectuales limitados para absorber todos los aprendizajes motores, cognitivos, lingüísticos y sociales.
  • Características personales: impulsividad, perfeccionismo, baja resistencia a la frustración, emotividad.

2.- Demandas del ambiente:

  • De la familia: estilo comunicativo de los padres y/o madres, velocidad y complejidad de su habla, nivel de exigencias y expectativas.
  • De la escuela: otros estilos comunicativos, otras exigencias, competitividad entre iguales.
  • De las relaciones sociales: Se amplían los ámbitos de comunicación, influyendo en su vida afectiva y emocional.
  • De acontecimientos estresantes que pueden aparecer en la vida del niño/a.

Entonces la tartamudez y la fluidez serán el resultado de este equilibrio entre las capacidades de las que parte el niño/a y las demandas a las que se enfrenta. En este sentido entenderíamos la tartamudez como el producto de una baja capacidad para hablar fluidamente que, además, ha encontrado dificultades para desarrollarse adecuadamente en un ambiente concreto.

¿Es el niño/a realmente tartamudo?
De cuatro niños y/o niñas que tienen problemas de fluidez en Educación Infantil, tres son capaces de superarlas de forma natural, sin intervención específica, y sólo uno puede necesitar la ayuda de algún especialista.

Para saber si su alumno/a está entre ese porcentaje que tiene riesgo de desarrollar una tartamudez, es necesario que un especialista (maestro/a de A.L., psicólogo/a) evalúe el habla del niño –tipo de disfluencias, capacidades lingüísticas, habilidades motoras,…)- así como las condiciones comunicativas de su entorno (familia, escuela, amigos/as).
 

 

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