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2.3. TRATAMIENTO GLOBAL

El Tratamiento Global es el indicado para:

  • Niños/as con tartamudez temprana acompañada de factores de riesgo para la cronificación.
  • Niños/as que presenten una evolución negativa desde que empezaron las disfluencias.
  • Niños/as con tartamudez establecida que son plenamente conscientes de su problema.

(Ver documento de Evaluación: toma de decisiones para la intervención)

Se trataría de intervenir directamente sobre el habla del niño/a para moldear en él un patrón de habla más fluido. Basándonos en la Teoría de capacidades y demandas, se procuraría disminuir las demandas ambientales a la vez que se aumentan las capacidades (competencias motoras para hablar).

Se continúa manteniendo la intervención sobre el ambiente, es decir, se aborda la orientación y el entrenamiento a la familia y profesorado, tal y como hemos desarrollado en el apartado anterior.

(Para completar véase “Cambios para mejorar la fluidez”de Starkweather, en Salgado, 2005 p. 224).

En síntesis los diferentes programas de intervención directa e indirecta en el habla se basan en el modelado, el entrenamiento de un habla lento y el refuerzo de la fluidez en un contexto poco exigente. Tienen los siguientes objetivos:

  • Reforzar la fluidez, en vez de tratar de corregir las disfluencias.
  • Enseñarle un estilo de habla más fácil, suave y sin esfuerzo.
  • Ofrecerle modelos de habla y condiciones ambientales para poder practicarlo.

 

2.3.1. Programas de intervención directa e indirecta en el habla.
(Cuadro en Salgado, 2005, p. 219. Ampliación en Fernández-Zúñiga, 2005, 104-107).

Intervención Directa:

  • Entrenamiento Sistemático de la Fluidez para Niños (Shine, 1980)
  • Programa ERA-SM (Relajación Fácil de los Movimientos de la Boca, Gregory, 1999)
  • Incremento Gradual de la Extensión y Dificultad (Ryan, 1979)
  • Método de Extensión Prolongada de la Articulación (Ingham, 1999)
  • Programa Lindcombe (Onslow, 2003)
  • Sistema de Desarrollo de la Fluidez (Meyers, 1992)
  • Programa de Intervención en Tartamudez (Pindzola, 1999)
  • Entrenamiento Motor del Habla (Riley y Riley, 1999)
  • Moldeamiento Indirecto del Habla (Rodríguez Morejón, 2001)
  • Programa para el Desarrollo de la Fluidez en Preescolares (Culp, 1984)
  • Programa de Reglas de la Fluidez (Runyan y Runyan, 1999)
  • Control Directo de la Tartamudez Infantil (Wall y Myers, 1995)
  • Programa de Fluidez de Monterrey (Ryan y Ryan, 1999)
  • Terapia Personalizada de Control de la Fluidez (Cooper, 1985)
  • Easy Does It-2 (Heinze y Jonson, 1987)

Intervención Indirecta:

  • Grupos de Padres y Niños (Conture, 1999)
  • Prevención de la Tartamudez Temprana (Gottwald y Starkweather, 1999)
  • Terapia Preventiva (Irwin, 1994)
  • Terapia de Interacción Padres-Hijo (Rustin, 1996)

La diferenciación entre programas de intervención directa e indirecta se debe a que:

  • Los indirectos no pretenden directamente modificar la fluidez.
  • Los directos intervienen explícitamente sobre el habla del niño/a, las disfluencias y otras conductas asociadas.

Estos programas de intervención comparten unos principios básicos (Fernández-Zúñiga, 2002):

  • Se deben llevar a cabo las tareas en situaciones de juego.
  • Se debe dar una participación activa del niño/a, centrada en su propia habla.
  • Se desarrolla en un contexto de comunicación para que el aprendizaje sea funcional.
  • Se deben fijar objetivos a corto y largo plazo, adaptados a cada fase del tratamiento.
  • Se debe tener siempre presente que la finalidad última es la generalización del nuevo patrón de habla a las situaciones comunicativas cotidianas.

 

2.3.2. Técnicas de Control del Habla.
(Fernández-Zúñiga, 2005, p. 108)

En general, las personas tartamudas consiguen hablar de forma fluida cuando utilizan otra forma de hablar, diferente a la suya propia, o cuando usan alguna técnica específica. La dificultad está en la generalización del uso de esas técnicas o de ese nuevo patrón de habla a las situaciones cotidianas de comunicación. Entre las técnicas de control de habla más utilizadas con niños/as se encuentran:

  1. Reducción de la velocidad en el habla: Un habla más lenta reduce el tartamudeo, ya que facilita los movimientos articulatorios y la coordinación fono-respiratoria.
  2. Habla rítmica: Se reducen los bloqueos y las disfluencias. Se puede usar metrónomo, pero en los primeros años de escolarización es más apropiado utilizar el ritmo a modo de juego (Santacreu y Fernández-Zúñiga, 1991)
  3. Coordinación de los movimientos articulatorios, por medio de ejercicios específicos, unidos también a un habla lenta para facilitar la planificación motora. Hay que trabajar los movimientos articulatorios lentos, prolongados y relajados para reducir la tensión de los músculos que inciden en la articulación.
  4. Comienzo fácil: Consiste en empezar a hablar con una fonación suave y gradual y una espiración estable. Desde una voz casi inaudible se va aumentando gradualmente hasta la voz normal. Se utiliza en sílabas iniciales y en las palabras difíciles o temidas.
  5. Relajación: Junto con el control de la respiración, contribuye a favorecer la reducción de la velocidad del habla, y de la tensión que puede conllevar la ansiedad ante la comunicación. Es conocida la relajación progresiva de Jacobson, pero en los primeros años de escolarización es más indicado utilizar el juego y la imaginación para sugerir los conceptos de relajación y tensión.
  6. Desensibilización sistemática: Es una técnica compleja que consiste en aprender a reducir la respuesta a un estímulo determinado. La reducción se produce cuando se inhibe la ansiedad en presencia del estímulo que la provoca. Por tanto, es un recurso para afrontar la ansiedad o el temor a determinadas situaciones, como, por ejemplo, leer en voz alta o hablar por teléfono.
  7. Control de la respiración: Utilizada junto a otras técnicas, facilita la disminución del tartamudeo, ya que muchos niños desarrollan un patrón de respiración inadecuado mientras tartamudean.
  8. Seguimiento: Se trata de seguir el habla de otra persona retrasándose unas sílabas de su emisión. Así, el niño/a se adapta al habla del otro y reduce el tartamudeo. Algunos autores lo han utilizado con alumnos/as muy pequeños/as, en situaciones de juego, por ejemplo, imitando a una marioneta.
  9. Habla en coro: El alumno/a habla simultáneamente con una o varias personas. Con esta técnica los niños/as son capaces de hablar fluidamente, aprovechando actividades de juego o mediante la lectura.
  10. Disminución de las demandas psicolingüísticas: La probabilidad de que aparezcan disfluencias va en relación con el aumento de la longitud de las frases y la complejidad lingüística. Por eso, hay que empezar trabajando con palabras aisladas, después frases simples, luego varias frases, una historia, una conversación, etc.

Otras técnica de control de habla, pero menos usadas en edades tempranas son el enmascaramiento, la retroalimentación auditiva demorada (RAD) y la cancelación. Para completar, ver Fernández - Zúñiga, 2005 (pp. 108-120).

 

2.3.3. Principios Básicos para la Intervención.
Resumimos los principios básicos que Fernández-Zúñiga, 2005 (pp. 121.124) propone para la intervención con niños y niñas que tartamudean.

  1. El especialista de A.L. debe conocer cómo se inicia la tartamudez, sus características y las diferentes técnicas de tratamiento.
  2. El tratamiento debe estar adaptado a las características del niño/a.
  3. Hay que tener empatía, comprendiendo y ayudando a expresar los sentimientos de los niños/as que tengan conciencia de sus problemas de comunicación.
  4. Es necesario reforzar sus progresos e intentar disminuir su ansiedad.
  5. Es importante mantener la funcionalidad de la comunicación.
  6. Hay que intentar que las actividades tengan una dimensión lúdica, para favorecer su comunicación espontánea en un ambiente lo más natural posible.
  7. Es fundamental implicar a la familia y al resto del profesorado en el tratamiento.
  8. Se deben establecer objetivos a corto y largo plazo, intentando la adquisición gradual de metas para mantener su motivación.
  9. Es necesario trabajar específicamente la generalización de los aprendizajes, planteando situaciones similares a las que se puedan dar en contextos reales.
  10. Las sesiones, al principio de la intervención, deben ser regulares y frecuentes, pasando a estar más distanciadas en las últimas fases del tratamiento. El alta se dará de forma gradual con un seguimiento de la evolución entre 6 y 12 meses.
  11. Hay que prevenir las posibles recaídas, advirtiendo a la familia y al niño/a que en algunos momentos es posible que falle la fluidez, pero que es necesario seguir manteniendo el control del habla.
  12. El especialista de A.L. debe crear un ambiente que favorezca la distensión del niño, dando un modelo de habla adecuado y manteniendo una relación que favorezca la fluidez.

 

2.3.4. Programa de intervención con alumnado de E.P. con tartamudez establecida.
Resumimos los puntos principales del programa desarrollado más ampliamente por Fernández-Zúñiga, 2005 en pp. 148-183.

Intervención directa con el niño/a:
Se diseña un programa individualizado, donde se establezcan metas a corto y largo plazo, las técnicas a utilizar, el mantenimiento de la motivación, las tareas para casa y los pasos necesarios para la generalización. Diferentes aspectos del programa:

  • Aprendizaje del control de habla: El alumnado debe conocer el proceso de habla normal para que pueda describir y analizar sus errores. Después se trataría de enseñarle un patrón de habla alternativo que favorezca la fluidez.
  • Establecer una jerarquía de situaciones en función de los errores de fluidez y el grado de preocupación o ansiedad que generan esas situaciones.
  • Controlar la ansiedad asociada a los momentos de comunicación, para ir disminuyendo las situaciones de evitación o escape. Para ello se utilizan técnicas de relajación, respiración y comienzo fácil.
  • Técnicas cognitivas: Mediante habilidades de reflexión se trata de que el alumno/a entienda las causas de sus dificultades y la forma de contrarrestarlas. Por medio de técnicas como “pensar en voz alta” o autoinstrucciones se pueden resolver problemas, modificar sus actitudes negativas ante la comunicación y desechar las ideas irracionales.
  • Entrenamiento en habilidades sociales para afrontar situaciones que le provoquen temor o ansiedad. Se trabajan las habilidades de escucha y las habilidades comunicativas para modificar sus conductas ante el grupo. A la vez, hay que contribuir a manejar las burlas de las que el alumno/a pueda ser objeto.
  • Generalización del nuevo patrón de habla aprendido en las sesiones a situaciones comunicativas reales. Para ello se ensayan conductas o representan situaciones (“rol-playing”).

Si el especialita de Audición y Lenguaje no tuviera la suficiente preparación para abordar todos los aspectos del programa, se podría contar con el asesoramiento del Equipo de Orientación y Evaluación Psicopedagógica del centro.

Intervención con la familia y el profesorado
El trabajo con la familia y los maestros o maestras de alumnado con tartamudez establecida es similar a la expuesta en el apartado La intervención sobre el entorno del alumnado con tartamudez límite.

 

 

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