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2.2. INTERVENCIÓN SOBRE EL ENTORNO DEL ALUMNADO CON TARTAMUDEZ LÍMITE

Es la intervención para la disfluencia límite sin complicaciones de habla, lenguaje o de conducta.El objetivo es construir un entorno facilitador de la fluidez.

Se trata de entrenar a los padres y madres para cambiar su patrón de habla y mejorar su estilo comunicativo. Por tanto, se interviene sobre variables ambientales moldeando el habla de la familia.

Componentes de este tipo de intervención:
1.- Información a la familia sobre la tartamudez límite, sus causas y su tratamiento: se puede entregar la Guía para la familia.

2.- Entrenamiento a los padres y madres para identificar los diferentes tipos de disfluencia de su hijo/a, y las variables que las favorecen (personas con las que habla el niño, el tipo de mensaje, las reacciones del oyente, circunstancias ambientales estresantes, contingencias…).

3.- Propuesta de un modelo de interacción verbal y no verbal con el niño que favorezca la fluidez. Los padres y madres deben:

  • Modificar actitudes y conductas negativas hacia el habla del niño/a.
  • Aprender un patrón de habla lento, relajado y sencillo, con un contenido más simple tanto sintáctica como semánticamente.
  • Crear un estilo comunicativo de baja demanda.
  • Responder adecuadamente a los episodios de tartamudez.
  • Hacer cambios en el estilo de vida familiar, con el objetivo de reducir el nivel de exigencias y eliminar estresores que alteren la fluidez, aumenten el cansancio o la ansiedad del niño/a.
  • Hablar con el niño sobre la tartamudez.
  • Adaptar su lenguaje a las dificultades del habla del niño/a (Para ampliar, ver Fernández-Zúñiga, 2005, pp. 136-140):
  • Reducir el número de preguntas.
  • Disminuir la velocidad del habla.
  • Usar un lenguaje sencillo.
  • Mantener los turnos de palabra.
  • Hablar sobre situaciones y experiencias presentes.
  • Reforzar la comunicación.
  • Repetir lo que el niño/a dice.

Intervención en la Escuela
El trabajo con la familia se debe complementar con una intervención aplicada a la escuela. Para ello proponemos llevar a cabo las siguientes acciones:

1.- Análisis del habla y las situaciones comunicativas:

  • Analizar el habla del maestro/a, especialmente en cuanto a velocidad y disfluencias. Aprovechar sus disfluencias normales para diferenciarlas de las Disfluencias Tipo Tartamudez (DTT), caracterizadas por la tensión y el esfuerzo. Esta distinción debe llevar al docente a saber diferenciar las disfluencias normales de las DTT en el habla del niño/a. Dado que el Tutor/a es quien está más tiempo con el alumno/a, él debe informar al especialista de AL de su evolución.
  • Descubrir conjuntamente (Tutor/a y AL) los disruptores de la fluidez del niño/a en el aula y en el centro escolar. Entre los disruptores podemos encontrar aspectos relacionados con el habla, con el estilo comunicativo, con la estructura de participación social o con sus rasgos personales. Son los factores que se van a modificar para crear un clima apropiado. También se deben destacar las variables que actúan como facilitadoras de la fluidez (hablar más despacio, eliminar la ansiedad anticipatoria, hacerle leer con un compañero/, hacer leer individualmente ante el maestro/a, esperar después de sus intervenciones 2”, no interrumpirle, no terminar sus palabras, darle tiempo, hacer preguntas cortas). Son factores que se deben potenciar para crear un clima apropiado o para que se tengan buenas experiencias comunicativas. A partir de cierta edad, el niño/a, debe compartir esa información con el tutor o tutora, pues el alumno/a debe conocer qué facilita la fluidez y qué la entorpece.

2.- Actitud del profesorado y la familia: Las actitudes de las familias pueden variar en función del grado de preocupación. Hay que lograr que los padres y madres se ocupen, y no se preocupen o despreocupen. En el profesorado no se va a presentar la ansiedad que presentan algunas familias, pero la disposición para colaborar y la actitud pueden ser diversas. Distinguimos tres actitudes (aceptación, indiferencia, rechazo) y tres modos de actuar (corrección, no intervención y apoyo), que se pueden combinar en algunos casos: aceptación-corrección será muy diferente de rechazo-corrección. En algunas ocasiones habrá que buscar procedimientos para cambiar actitudes: si éstas no son favorables, la intervención educativa será más difícil.

3.- Pautas Generales de Intervención en la Escuela (Véase la Guía para el profesorado)

 

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