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1.1. INTRODUCCIÓN AL USO DE LA ENTREVISTA

Consideramos la entrevista, no como un mero trámite, sino como un elemento esencial del proceso de evaluación-intervención.  

Cuando vamos a iniciar una entrevista -no sólo en el caso de la tartamudez, sino en cualquier otro problema de lenguaje-, debemos tener claro que además de pedir información, buscamos colaboración, por lo tanto, un enfoque adecuado de la misma, necesita de técnicas, actitudes y contenidos que nos ayuden a conectar con las familias. A continuación presentamos una síntesis de las reflexiones de M. Rodríguez Morejón y M. Beyebach, (1997).

Pero antes de abordar estos tres aspectos, tendremos en cuenta una serie de consideraciones previas:

§         Procuraremos crear  un clima cálido, donde el profesional se muestre cercano en la entrevista y firme y decidido a la hora de hacer sugerencias.

§         Otorgaremos credibilidad a las informaciones que nos proporcione la familia, ya que en cualquier caso es “su verdad”, y, con ella, nosotros haremos hipótesis, pero sin olvidar que sólo son útiles si ayudan a resolver el problema.

§         Y en cuanto a la cantidad de información, solicitaremos únicamente los datos relevantes para decidir el tipo de intervención.

 

¿QUÉ TÉCNICAS USAREMOS EN LA ENTREVISTA?

A continuación vamos a dar una serie de estrategias que nos pueden ser útiles para trabajar el componente no verbal como:

§         Adoptaremos un tono de voz relajado, que transmita tranquilidad.

§         Mantendremos el contacto visual, ya que es un referente fundamental para establecer turnos conversacionales.

§         Controlaremos la postura corporal. (inclinar el tronco hacia delante puede aumentar la sensación de que prestamos mucha atención y que nos interesa el tema).

§         Pondremos en práctica una serie de pequeños gestos como sonreír, asentir con la cabeza, poner cara de sorpresa etc.., los cuales ayudan a crear un clima de cordialidad, y nos sirven también para saber en qué medida la persona está cómoda.

 

Por otra parte, agruparemos las técnicas verbales en 3 grandes bloques:

§         Adaptar nuestro lenguaje, dando a las cosas el mismo nombre que le da la persona entrevistada.

§         Transmitir que entendemos lo que nos dicen, utilizando para ello una serie de recursos lingüísticos como:

o        Afirmar con monosílabos del tipo: “si”,”ahá”, o  “ya”.

o        Repetir las últimas palabras del entrevistado: “O sea, que de pequeño tuvo algún problema de pronunciación”.

o        Devolver resúmenes de lo que vamos entendiendo: “Vamos a concretar, estás preocupada porque tu hijo...”.

o        Realizar comentarios empáticos en los que tratamos de  reflejar que entendemos los sentimientos que pudo experimentar una persona en un momento dado. (Ej. Cuando un padre describe el momento en el que ridiculizaron a su hijo en el parque. Usar comentarios “entiendo que lo pasaras fatal”).

o        Adelantarse a lo que van a decir. Si el pronóstico es acertado, percibirán claramente que entendemos lo que está pasando.

§         Evitar que la entrevista se convierta en un interrogatorio. Para ello nos sirven todas las técnicas verbales dadas, pero además existen una serie de recomendaciones útiles como:

o        Introducir o calificar las preguntas, es decir, avisar cuando lo que vamos a pedirles es difícil, comprometido o extraño, para que la pregunta no los descoloque.

o        Avisar de los cambios de tema.

o        Pedir ejemplos, empezando con cuestiones abiertas, preguntas indirectas,…

o        Referirse a la propia entrevista, si se tiene la sensación de estar preguntando demasiado. Por ejemplo, “me parece que te estoy acribillando a preguntas, disculpa,…, pero es necesario.”

             

¿QUÉ ACTITUDES NOS AYUDAN A MANTENER LA CORDIALIDAD?

  • Evitar confrontaciones innecesarias, favoreciendo el entendimiento mutuo.
  • Mantener la neutralidad para que todas las personas que acuden a la entrevista se sientan atendidas y comprendidas por igual.
  • Resaltar los recursos que tienen las personas y las familias.
  • Devolver a las personas comentarios positivos sobre aquellas cualidades y formas de actuar, pensar o sentir en las que vamos a poder apoyarnos durante el tratamiento.
  • Intentar que las familias sean corresponsables, tanto de los trabajos como de los avances que se den en el tratamiento.
  • Mantener el control sobre la entrevista. Debemos esforzarnos en conservar el papel de conductores de la sesión.

 

¿QUÉ CONTENIDOS PUEDEN FOMENTAR LA COLABORACIÓN?

  • Definir el contexto de trabajo. Explicar a las familias quiénes somos y cómo trabajamos.
  • Conocer las expectativas de las familias respecto a la intervención y el grado de implicación que están en disposición de asumir.
  • Fijar metas para el tratamiento, ya que tienen un efecto facilitador de la conducta y generan motivación.
  • Explicar cómo va a ser nuestra intervención, teniendo en cuenta que las explicaciones deben de ser sencillas, realistas, útiles y adaptadas a su nivel socio-cultural.

 

 

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