Alerta
 
Uno de los tristes problemas alrededor de la tartamudez, ese triste desorden que afecta a la humanidad, es que sus víctimas se encuentran demasiado a menudo en manos de un terapeuta ingenuo, cuando no incompetente. Es verdaderamente desafortunado que la tartamudez pueda ser temporalmente aminorada por tal cantidad de diferentes tipos de tratamiento, y que éxitos esporádicos generen una plétora de ciegos entusiastas que declaran afirmaciones grandilocuentes que eventualmente son desmentidas más tarde. Cada nueva generación de terapeutas redescubre los mismos viejos métodos, los modifica ligeramente, les da nueva racionalidad, y los aplica a una nueva remesa de tartamudos. Hay muchos círculos viciosos dentro de la tartamudez, pero este es ciertamente uno de los más trágicos.

     No obstante, no deseamos que se entienda que esos métodos terapéuticos del pasado y presente son totalmente inservibles. Estamos seguros de que cada uno de ellos ha liberado a algunos tartamudos de sus discapacidades comunicativas y ha mejorado a otros.

     La siguiente cita de Wendell Johnson (1939) tiene rabiosa actualidad, a pesar de su antiguedad:

 Cuanto más trabajo con tartamudos, más tolerante me vuelvo con cualquier persona que tenga ideas terapéuticas sobre el tema... No existe eso que podamos llamar el método para tratar la tartamudez, y el hecho de que métodos tan diferentes sean más o menos exitosos tiene más que un interés accidental.

    Muchos clínicos hacen las mismas cosas por diferentes razones y diferentes cosas por la misma razón y algunos clínicos parecen no tener ninguna razón en absoluto que justifique las extrañas cosas que les mandan hacer a los tartamudos.

     Existe una increíble variedad de enfoques terapéuticos de la tartamudez. ¿Qué clase de desorden es éste que responde favorablemente, si hemos de creer a todos aquellos que los han propuesto, a tan gran cantidad de tipos de tratamientos, algunos de ellos incluso antagónicos? ¿Cómo de válidas son las reivindicaciones de éxito expuestas? ¿Seremos educadamente crédulos o desagradablemente escépticos? ¿Qué quiere decir la gente cuando reivindica porcentajes de curación o de mejora después del tratamiento?

     Tratemos de esbozar algunas tentativas de conclusión. En primer lugar, una muy pequeña parte de tartamudos se convierten de veras en completamente fluidos como resultado de casi cualquier tipo de terapia. En segundo lugar, la gran mayoría de esos tartamudos adultos no están curados aunque pueden mostrar pocos tartamudeos al final de la terapia. Recaídas y remisiones son la regla, no la excepción para el adulto tartamudo si se lleva a cabo un verdadero seguimiento de por vida. En tercer lugar, las reivindicaciones de mejora son muy difíciles  de substanciar con exactitud. Indudablemente muchos tartamudos mejoran  como resultado de alguna de esos diferentes tipos de terapia pero las medidas de severidad y los métodos de evaluación están tan llenos de defectos que no es posible cosechar algo de información fiable.

     ¿Que ha ocurrido? ¿Que ocurre? ¿Cual es el nivel de la terapia de tartamudez en Asturias y España? ¿Cual es la relación calidad-precio? ¿Porqué no existe una verdadera terapia de preferencia? ¿Existen verdaderos estudios estadísticos de éxito terapeútico? ¿Hay seguimiento riguroso fuera de la clínica? ¿Te interesa el tema?¿Exageramos? Escríbenos.

     (La mayor parte del texto anterior es una traducción libre del libro "The Treatment of Stuttering". Charles Van Riper, 1973.)


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